"Alan Berliner nos lleva a su casa de Nueva York, a la habitación donde
juega con su hijo. Y en su estudio de Tribeca narra, rodeados de su
colección de archivos, cuál es su proceso creativo, cómo entiende la
creación audiovisual y cómo fue realizar Nobody’s Business."
Ayer, sábado 22 de febrero vimos el documental sobre Alan Berliner y sus métodos para crear y construir su obra audiovisual. La experiencia fue francamente interesante y espero poder tener la oportunidad de ver Nobody’s Business, ya que parece muy interesante tanto en los aspectos que trata como en la parte técnica.
Sin duda, Alan Berliner es un artista muy interesante, pero desde mi perspectiva, casi tan interesante como él o incluso más es su padre, Oscar Berliner, cuyas opiniones provocaban el regocijo de la sala Azcona. Es lógico que Alan Berliner desease hacer un documental sobre su padre, ya que esta es una figura que es el reflejo de un sector muy importante de los Estados Unidos, la de los hijos de aquellos que no nacieron allí, los inmigrantes, en este caso europeos.
El documental nos habla del padre de Alan y de la memoria, personal y general, sin embargo, tampoco querría aventurarme a más sobre Nobody’s Business sin haberlo visto, por lo tanto, prefiero que mis palabras hablen sobre lo que vieron y no sobre lo que oyeron o creyeron oir.
En Algo de todos Alan Berliner nos habla sobre sus métodos y sobre los temas y engranajes que le permiten, casi obligan, a trabajar y a crear su obra. Nos muestra su inmenso archivo de imágenes y documentos, el cuál, al verlo, no pude evitar pensar "¿Todas estas imágenes tendrán derechos de autor?" y organizado de tal forma que es imposible perderse entre esa gran biblioteca personal suya, que le funciona a él, a Alan Berliner.
Debo añadir que le cogí un cariño especial a su padre, me siento más identificado con él que con Alan. La metáfora empleada por su hijo, que compara la personalidad de su padre con la isla, fue francamente iluminadora, el hombre que no vive en la isla sino que él es la isla, y como Alan teme que ese sea una visión de un futuro suyo, como un destino inevitable que intenta no evitar, pero sí combatir mediante su obra, sus películas en las que comparte plano con su propio hijo, nieto de Oscar.
Las ideas que tenía el padre, algunas de sus frases, se me han quedado grabadas en la memoria y me parecen un perfecto reflejo de esta persona y que nos ayudan a comprenderle de una forma más global y completa. Frases como "tú lo que haces realmente es pedir limosna" no pasan inadvertidas a nadie en absoluto, especialmente cuando van dirigidas al señor Berliner.
Termino esta entrada con un breve vídeo de Nobody’s Business. A ver si tengo suerte y consigo la película entera.